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        <title>Catajarria Literaria - Acercamiento a la literatura infantil</title>
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        <description>Catajarria Literaria - Acercamiento a la literatura infantil</description>
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                <title>Acercamiento a la literatura infantil en Venezuela a partir de la obra de  Carmen Delia Bencomo</title>
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                <pubDate>Wed, 13 Jan 2021 22:00:00 +0000</pubDate>
                <description>&lt;span style=&quot;color: #02060a&quot; class=&quot;moze-huge&quot;&gt;
&lt;/span&gt;&lt;p class=&quot;moze-center&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #02060a&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;por: Karelyn Buenaño&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;moze-justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #01070e&quot;&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Se nos hace urgente,
hoy más que nunca, dirigir una mirada verdaderamente amplia hacia la producción
literaria actual, y detenernos con mayor interés en la paulatina publicación de
obras para niños en Venezuela. ¿Es siempre pedagógica la literatura para niños?
¿Cómo funcionan los recursos literarios, cómo se construye un personaje que
tiene como destino a un lector de 5, 10, 12 años? ¿Es la novela infantil un
subgénero narrativo, o forma parte de un modo de narrar diferenciado, con
procedimientos propios, y con una visión particular de la ficción y la fantasía?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;moze-justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #01070e&quot;&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Son éstas preguntas
de infinitas respuestas; pero al menos contamos con la visión de escritores de
muy serias reflexiones y prolíficas obras literarias, tal como es el caso de
Efraín Subero (1931-2007), conocido docente, académico, poeta y ensayista cuyo
libro &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;La literatura infantil en el mundo hispanoamericano &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;plantea los
aspectos más problemáticos de dicho ámbito: el abuso del infinitivo, el
confundir sencillez con vacuidad, creer que todo lo que rima es poético, la
descontextualización de las obras infantiles (“érase una vez, en un reino
lejano…”), la notable diferencia entre el “lector abstracto” ideado por el
escritor y el lector real de las obras para niños; la circulación limitada de
las publicaciones infantiles, la lectura y escritura en los niños como
estrategias obligatorias de aprendizaje, entre otros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;moze-justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #01070e&quot;&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Cuando pensamos en
literatura infantil, pensamos a menudo que la mayor parte de los autores de
literatura para niños son, o han sido docentes. En Venezuela, recordamos a
autores-docentes fundacionales tales como Simón Rodríguez, Luis Felipe
Mantilla, o Alejandro Fuenmayor. Hoy día esta tendencia varía, y encontramos
autores cuyas visiones del imaginario infantil proceden de diversas
experiencias. Mencionamos como ejemplo a: Aquiles Nazoa, Velia
Bosch, Benjamín Sánchez, Inés de Cuevas, Mercedes Franco, Luiz Carlos Neves,
Laura Antillano, Armando José Sequera, Tulio Febres Cordero, Orlando Araujo,
José Gregorio González Márquez, Marissa Arroyal, entre tantos otros; y la
narradora y poeta de la que escribiré a continuación: Carmen Delia Bencomo
(1923-2002). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;moze-justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #01070e&quot;&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Oriunda de Tovar, sus
primeros trabajos como narradora y poetisa comenzaron a los nueve años de edad.
Luego de haber obtenido múltiples reconocimientos literarios, y gracias a una
labor de vida como docente y promotora cultural, dejó toda una serie de obras
para niños publicadas bajo su nombre, y su obra más conocida es la novela
infantil-juvenil &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Diario de una muñeca &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;(Maracaibo, 1971), reeditada
como &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Diario de Maruja &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;(Mérida, 1984; y Guarenas, 2004). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;moze-justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #01070e&quot;&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Maruja, una muñeca, y
el personaje-flaneur de la novela (flaneur: observador divagante), es quien
narra las vivencias de su dueña, la niña Delina (diminutivo de Delia, el nombre
de la escritora), desde el momento en que se encuentran hasta que Delina se
hace adulta y se casa. Pero esto no es todo: ellas son dos espejos de la
subjetividad andina femenina entre las muchas representaciones que se
configuran en el diario. Diríase que Maruja no sólo es el instrumento del juego
(ya que se establece entre Delina y la muñeca una relación amorosa madre-hija),
sino también ese talismán que recoge, durante su convivencia con la
protagonista, los valores y costumbres, así como los códigos de conducta
propios de una señorita de los Andes venezolanos. Conocemos la interioridad de
Delina, y las características geográficas y sociales de la ciudad emeritense
gracias a esta muñeca que lo recoge todo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;moze-justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #01070e&quot;&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Siguiendo parte del
esquema para el análisis sociológico de obras literarias propuesto por Efraín
Subero, ideal para esta novela, deben resaltarse ciertos aspectos tan pocos
útiles para los postulados contemporáneos de la hermenéutica, pero
fundamentales para comprender el carácter literario y humano de esta obra,
tales como:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;moze-justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #01070e&quot;&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;1.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Valor histórico&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;: la novela &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Diario de Maruja&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;
recrea, de manera casi exacta a la de los cronistas de principios del siglo XX
(Tulio Febres Cordero y Mariano Picón Salas, por ejemplo) el modus vivendi en
la Mérida de los años 18-20. Una Mérida agraria en la que el sistema de
transporte más utilizado seguía siendo la mula (también se nombran otros
sistemas antiguos en Venezuela: el barco y el tren), y en la que aún había
mucha diferencia entre vivir en un pueblo, y vivir en la ciudad capital.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;moze-justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #01070e&quot;&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;2.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Tiempo de la obra&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;: si bien la obra se escribió en los
años 70, la obra recrea los años 20; tiempo éste que coincide con la época de
infancia de la autora; lo cual podría dar a la novela un carácter
autobiográfico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;moze-justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #01070e&quot;&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;3.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Referentes literarios inmediatos&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;: la autora, para agregar veracidad
temporal y espacial a la obra, nombra las lecturas favoritas de Delina. 3.1:.-
Por un lado, a la&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt; Delina-niña&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;le gustan los relatos bíblicos
(especialmente relatos del Antiguo Testamento, lo cual habla de lecturas
religiosas “conservadoras”), y los cuentos de Calleja. Autor éste que pudo ser
material de lectura para los niños que iban a la escuela por los años 20.
Bencomo hace referencia a un escritor español de cuentos de hadas con sentido
moral-religioso que se llamó Saturnino Calleja (1853- 1915), autor y editor de
libros de texto para niños, y cuyos relatos tenían como finalidad, no sólo
entretener y recrear relatos populares, sino también moldear la conducta de los
lectores. Por otro lado, sobre todo en los primeros capítulos de la novela, se
hace una puntual referencia a cuentos populares venezolanos: la llorona, la
hechicera (cuento folklórico andino), el caballo errante y otras. 3.2.- A la &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Delina-adolescente&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;,
en cambio, le gustan las novelas románticas: por ejemplo, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;María &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;(Jorge
Isaacs), y &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;La pastora del Guadiela &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;(Faustina Sáez de Melgar, escritora
feminista española del siglo XIX).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;moze-justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #01070e&quot;&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;4.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Tono de la obra&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;: dado el lenguaje sencillo (sin
regionalismos, neologismos ni cultismos), y el sentido lineal de la obra
(narración con escasas digresiones desde el pasado hasta el presente), podemos
decir que nos encontramos frente a una novela anecdótica, fresca,
interiorizante y sentimental en la que encontramos personajes que, aparte de
tener su propia microhistoria y ficcionalidad, aún representan patrones de
“deber-ser” y “no-deber-ser”, especialmente aquellos que reflejan diferentes
arquetipos de los sujetos femeninos, a saber: Maruja (suma de todas las
expresiones de femineidad); Delina (la niña, y luego la adolescente que está
frente a diferentes conductas, y está aprendiendo a ser ella misma a través de
Maruja); la loca Juliana (mujer inofensiva, abandonada e indigente); la india
Juana (la que cuenta a Delina leyendas, y luego es seducida por el padre de
Delina hasta ser descubierta, y despedida de su empleo como doméstica); Inés
(una antigua novia del padre de Delina, símbolo de la mujer nostálgica por el
amor perdido); la abuela (el personaje alegre que pasea con la niña, y hace que
Delina conozca varios pueblos de Mérida); María (una anciana gentil como una
niña, quien muere serenamente en uno de los capítulos); la tía Amanda (la
solterona); la madre de Delina (la moldeadora, la que da a la niña las primeras
respuestas sobre la vida); la niña Rosario (la que es sirvienta por haber sido
madre soltera); Ramona (mujer de un solo amor, que cuida a Lucio, un hombre que
se ha malogrado y enloquecido luego de ir a la Capital); y la hija de
Delina-adulta, ya casada (la que recibirá como primer regalo de vida la
compañía de Maruja, lo cual hará que la historia continúe, y también reciba
todo lo que la muñeca ha “absorbido”).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;moze-justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #01070e&quot;&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;5.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;Personajes: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;predominan los personajes familiares
(tíos, abuelos, hermanos, padres), y la mayor parte de ellos son personajes
femeninos. Los escasos personajes masculinos son arquetipos, pero no tienen en
la historia de Delina mayor peso que los femeninos; hablamos de: el padre de
Delina, Lucio, el primer amor de Delina, el abuelo, y el marido de Delina (que
apenas es mencionado al final de la novela). Son todos de origen campesino, de
estrato social medio o bajo, y casi todos los personajes tienen entre sí algún
tipo de parentesco sanguíneo; lo cual nos deja ver una historia con un
entretejido social cerrado, y que a su vez es reflejo de una Mérida de valores
y grupos sociales herméticos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;color: #01070e&quot;&gt;&lt;span class=&quot;moze-huge&quot;&gt;























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rasgos, las características más resaltantes de la novela infantil-juvenil de
Carmen Delia Bencomo, que hoy día sigue siendo promocionada y recomendada para
la lectura de niños y adolescentes, y constituye un legado literario hermoso y
entretenido. Este esbozo analítico no es sino una muestra de que nuestra
literatura infantil merece, no sólo mayor atención en nuestras lecturas y pensa
de estudios, sino también interpretaciones menos ingenuas y meramente
pedagógicas, y en cambio más arriesgadas y profundas. Las obras infantiles
esconden a menudo niveles de complejidad que suelen ser ignorados, o estudiados
a medias.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;br&gt;</description>
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